El neumático en todos sus estados: usos insólitos del neumático - Proyecto Sartre: déjese guiar
Center

Proyecto Sartre: déjese guiar

Insólito Publicado el 20/09/10

«El infierno son los otros». A muchos automovilistas les habrá venido a la cabeza esta frase de Jean Paul Sartre al encontrarse bloqueados en la autopista. Pero no es ese el motivo que ha llevado a los responsables del proyecto europeo SARTRE a asignarle dicho nombre. SARTRE es el nombre del nuevo proyecto que pretende desarrollar y probar un procedimiento tecnológico. Permite a los vehículos conducir automáticamente en convoy por la autopista. Un sistema ingenioso que puede anticipar nuestra conducción del mañana.

Proyecto SARTRE: convoy por carretera Proyecto SARTRE: convoy por carretera

Cómo funciona

SARTRE (Safe Road Trains for the Environment) es un proyecto cofinanciado por la Comisión Europea y por varias empresas, entre ellas, Volvo. Su objetivo consiste en mejorar la gestión del tráfico en carretera, aumentar la comodidad de conducción, disminuir el número de accidentes y reducir las emisiones contaminantes. Su principio es el siguiente: usted entra en la autopista y se une a diversos coches distantes varios centímetros los unos de los otros antes de empezar a circular en convoy. Enseguida,  podrá abandonar el volante y dejar que el coche vaya solo, para ocuparse de sus cosas. Todo ello, con total seguridad y ahorrando carburante. Cada convoy de carretera estará compuesto por entre 6 y 8 coches. En cabeza circulará un coche guía que se comportará exactamente como cualquier vehículo que circula por la autopista, con todas las funciones de costumbre. Este vehículo-guía estará pilotado por un conductor veterano que conoce perfectamente el trayecto. Puede tratarse, por ejemplo, de un taxi, de un autobús o de un camión. Cuando uno de los coches se acerque a su destino, su conductor  retomará el control, dejará el convoy a un lado y seguirá su camino en conducción “normal”. Durante este tiempo, los otros vehículos del convoy completarán la distancia y seguirán su camino hasta que los coches se dispersen.

Cero inversiones en la red de carreteras

Según los investigadores, los convoyes de carretera resultan particularmente interesantes para los transportistas que cubren a diario largas distancias en autopistas. También son adecuados para los camiones, los autobuses, las furgonetas  y muchos otros vehículos utilitarios. Una ventaja importante: como el sistema estará completamente integrado en los coches, no será necesario equipar la red de carreteras de una forma particular. Hoy en día solo es un proyecto, pero en tan solo diez años puede ser una realidad. Los primeros prototipos equipados con esta tecnología serán probados en circuitos de pruebas a partir de 2011.

Volvo explorador 

Por su lado, la mayoría de los fabricantes de automóviles ya han pensado en esta cuestión y proponen tecnologías con las que los vehículos funcionan sin intervención del conductor. Estos coches podrán acelerar, frenar, girar por sí solos y disponerse en un convoy. Esto ya ocurre, por ejemplo, con el Volvo, con el S60 Concept (comercializado en 2010), que posee un sistema innovador que regula la velocidad en los atascos y dispensa al conductor de tocar los frenos o el acelerador. Mejor aún, este vehículo estará equipado con una tecnología que le  permite detectar a un peatón que cruza la carretera; si el conductor no se da cuenta del peligro, el sistema activa automáticamente un frenado de emergencia. Se han tenido en cuenta varios factores para la puesta a punto de este sistema, como la intensidad del tráfico, las condiciones meteorológicas o incluso el relieve de la carretera.

¿Y dónde queda el placer?

 Toda esta tecnología embarcada nos aleja sin duda del placer de la conducción, pero refuerza el factor seguridad mediante sistemas de detección de colisiones, de medición del comportamiento del conductor y de comunicación entre vehículos. De ahí a imaginar el coche sin conductor no hay más que un paso, lo que plantea de todos modos algunos problemas peliagudos, como por ejemplo el de la responsabilidad jurídica en caso de accidente. ¿A quien perseguir judicialmente, al conductor o al constructor?